Ingredientes ilustrados
Empiezan a elaborarse y a consumirse complicadas salsas en las que la mezcla de ingredientes venidos de fuera y los autóctonos enriquecerían el mapa culinario: aderezos con quesos italianos, mayonesas, mostaza, chocolate, anchoas, verduras e incluso frutas, compartieron al unísono platos hasta ahora increíbles de realizar.
El chocolate llegó a ser tan consumido entre las clases pudientes, hasta tres y cuatro tazas diarias, la mayoría de las veces con picatostes y bizcochos, que la iglesia pensó en incluirla en el ayuno de la Cuaresma, pero temerosa del malestar que podía ocasionar decidieron no hacerlo.
Expertos pasteleros trabajaban en una Corte en la que, a la vez, llegaban productos elaborados en pueblos y monasterios y se pergueñaban en recetas ancestrales: turrones, hojaldrados, mazapanes, bizcochos de Saboya, barquillos de queso, de nata, huevos moles, almendradas, confitadas, compotas, pastillas, jaleas, etc. Éstos, colocados en hermosas “Corbeillas”, se presentaban como verdaderas obras de arte. Todo a demás regado con los vinos y bebidas espirituosas preferidas de cada monarca: Burdeos, Graves, Moscatel de Málaga, pajarete seco, Oporto, Jerez, Lagorime…
En épocas navideñas, los dulces se elaboran por igual en todas las clases sociales, aunque cambiando los ingredientes y la calidad de los mismos. Turrones y mazapanes ocupan los primeros puestos, pero con recetas muy distintas entre sí. Junto a éstos, los asados y el pavo eran la carne preferida para la mencionada festividad.
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