eso es lo que por siglos ha causado las desventajas y desigualdades hacia las mujeres, y lo peor de todo: que las mismas mujeres inculquen esas creencias y forma de pensar a sus mismas hijas.y eso de que los unicos que tienen lujuria son los hombres, reprime la vida sexual de las mujeres haciéndoles creer que ellas nunca sienten nada, y eso de que debemos “cuidarnos” de la lujuria de los hombres… por eso existe el pensamiento de que cuando una mujer sostiene una relacion sexual con un hombre significa que el hombre ya se la “jodio”, y no precisamente que fué de mutuo gusto, o sea porque una mujer tambien siente exitación.
Instrucciones para educar a las hijas
Estarían encargadas de la crianza de los hijos varones hasta que tuvieran cierta edad para independizarse, y de las hijas hasta que éstas encontraran marido o entrasen al noviciado. Deberían saber vigilar la conducta de la servidumbre, del arreglo de la casa, de los medios para disponer el dinero sin escatimar y sin derrochar, a la vez de saber administrar los bienes y procurar el beneficio que pudieran aportar sus propiedades.
De todos modos, la instrucción de las mismas dependía del estatus social en el cual se movían y de las condiciones económicas que poseían.
Todas las inclinaciones y curiosidades que una mujer podía plantear eran duramente reprimidas con argumentos como la importancia de su implicación en los temas familiares estando siempre atenta al talento de los hijos, sofocando cualquier pasión incontrolada, inspirando buenos propósitos y enseñando a reconducirlos cuando éstos estuvieran equivocados.
“Los maridos viven entregados a los negocios de afuera. ¿Quién pues a de cuidar de los hijos y de los negocios domésticos?”.
La venta del trigo, los diferentes cultivos de la tierra, la diferencia de las rentas, el modo de cobrarlas, los derechos dominicales, el modo de contraer arriendos, cuestiones insertas en esa llamada ciencia doméstica, no eran del interés de las damas de la corte o de la nobleza por contar con personal a su cargo que pudiera encargarse de estas funciones.
Éstos, junto al mantenimiento del hogar en el orden y en la limpieza, eran los puntos fundamentales de su existencia, y desde pequeñas se las instruía dándole responsabilidad en el gobierno de algunas cosas que les inspiraran confianza para el futuro.
“Al menos a leer pronunciando simplemente y a escribir en líneas derechas”.
Las revolucionarias ideas ilustradas llegadas desde Francia eran proclives a ampliar la educación y la instrucción de las mujeres considerando la importancia de que se les enseñara a leer y a escribir correctamente.
“Ellas, están muy distantes de profundizar en las dificultades del derecho”.
Conocer la gramática, eso sí, sin aires de lección, solo y exclusivamente para poder expresarse con corrección. Al igual que instruirlas en las básicas reglas aritméticas puesto que era algo esencial para la economía del hogar. En cuanto al conocimiento de la jurisprudencia sería necesario que conocieran, para no ser engañadas, las diferencias entre testamento, donación, entre lo legal y lo ilegal, aunque dejando claro que no podían profundizar de ninguna manera en estos conocimientos.
En cuanto a su condición social, debían tener muy claro la diferencia entre las grandes señoras y los demás estamentos, de forma que no concibieran esperanzas de lograr un destino distinto al que le correspondía, debiendo acomodarse a la situación real en la que habían nacido. Para esto era imprescindible evitar desde pequeñas que tuvieran contacto con mujeres de una posición social distinta a la propia, porque el afán por medrar hacía que actuaran con malas artes.
No se debían dejar libros profanos cerca de las niñas, por el temor que estas lecturas pudieran encender pasiones en ellas, evitando la lectura de comedias y novelas. Se les estaba permitida la lectura de la Historia de España y de las provincias vecinas, así mismo como la historia de algunos países distantes. También la lectura de poesía siempre que no fueran obras que excitaran al amor. A estas mismas precauciones debían estar sujetas la dedicación a las artes como la música y la pintura siempre que se dirigieran a exaltar sentimientos vivos y virtuosos huyendo de las melodías afeminadas que debilitaban los ánimos y que llevaban al abandono de los hombres en manos de la sensualidad y la lujuria. Si la hija tuviese dotes para el canto, podía ser favorecido su aprendizaje por parte de los padres, siempre que estuviera encaminado a la exaltación del cristianismo.
“Se debe enseñar esta lengua solo a las hijas de juicio sólido y que sepan ocultar que lo saben”.
Para elevar el espíritu aconsejaban el conocimiento de las historias griegas y romanas. El uso de la lengua francesa, se reservaba para las mujeres de la nobleza, al igual que el conocimiento de la lengua latina, sobre todo para poder seguir la misa y leer la Biblia, ahora bien, debían ocultar que eran conocedoras de dicha lengua.
La dedicación de la mujer a las artes del bordado era bien visto siempre que atendiera a su posición, de forma que las de clases más notables lo hicieran dentro de los cánones, proporciones y reglas de los diseños más refinados, confeccionando obras de alto valor artístico que en nada pudieran ser comparadas con las de las aldeanas.
Cuando la hija daba inclinación al noviciado o sus padres a esto la hubiesen orientado, todas las normas de su educación debían dirigirse a ese estado. Se les mostraba la felicidad en las cosas sencillas y la serenidad de la clausura frente a la vanidad del mundo, previniéndolas desde niñas sobre lo pecaminoso del cuerpo y la endemoniada lujuria de los hombres.
La educación de las hijas se vio sometida a reglas intransigentes que nos muestran una mujer moldeada al gusto e interés de los hombres:
“Pasa su vida haciendo beneficios y jamás hace daño. Busca lana y lino y trabaja con unas manos llenas de sabiduría.
Abastece de provisiones su casa, se levanta antes del día y distribuye a sus criados el alimento. Robustece su cuerpo, endurece sus brazos, se aplica en los trabajos ásperos y sus dedos al uso, tiene siempre abierta las manos para socorrer al necesitado. No teme al frío, ni a la nieve, con la industria y el trabajo de sus manos se teje un vestido: vela y observa hasta las pisadas de su casa, no come el pan sin ocupación, su boca esta siempre abierta para hablar con sabiduría y su lengua derrama continuamente piedad y dulzura. Su esposo y sus hijos se levantan y la llaman feliz. Las gracias y la hermosura son engaños y vanidad. La mujer que teme a Dios será siempre alabada.”


vivi
07 03 10 - 15:29 #
eso es lo que por siglos ha causado las desventajas y desigualdades hacia las mujeres, y lo peor de todo: que las mismas mujeres inculquen esas creencias y forma de pensar a sus mismas hijas.y eso de que los unicos que tienen lujuria son los hombres, reprime la vida sexual de las mujeres haciéndoles creer que ellas nunca sienten nada, y eso de que debemos “cuidarnos” de la lujuria de los hombres… por eso existe el pensamiento de que cuando una mujer sostiene una relacion sexual con un hombre significa que el hombre ya se la “jodio”, y no precisamente que fué de mutuo gusto, o sea porque una mujer tambien siente exitación.