Me gustaría saber si está pagina podría llegar a todos los Centros Educativos de la provincia. No se si pertenece a algun ente publico, pero si no es así creo que es un desperdicio este esplendido trabajo.
Sobre el tiempo atmosférico y su medición
La existencia en la ciudad de una burguesía acomodada, favoreció sin duda que las ideas y el espíritu ilustrado se extendiera por la ciudad. Este esplendor económico, no solo como centro portuario sino como lugar de intercambios comerciales y servicios financieros, hizo que las tareas que se dirigían al avance en los conocimientos científicos fueran respaldadas por las familias pudientes y por el nuevo modelo de estado que propuso reformas desde la Corte Borbónica. Sobre todo si dichos avances y descubrimientos servían para la mejora del estatus económico de la ciudad.
Este sería el caso del ejército y de la armada. En el año 1717 José Patiño y el Marques de la Ensenada señalan a Cádiz como el lugar adecuado por su situación estratégica para poner en práctica algunas de esas ideas de corte reformista. Entre estas estuvo la construcción de las nuevas defensas de la ciudad que quedo en manos de ingenieros militares como Hurtado, y que supuso la creación del Real cuerpo de ingenieros, de la escuela de pilotos, del cuerpo de Guardiamarinas y la escuela de cartógrafos dependiente de la de náutica.
En el año 1751, Jorge Juan, capitán de la Compañía de Guardiamarinas propuso crear el Real Observatorio de Cádiz que finalmente el 1793 sería trasladado a San Fernando. Su objetivo era el estudio de las ciencias astronómicas para servicio de los navegantes y para que el conocimiento de las condiciones atmosféricas mejorara la calidad de los viajes. Resultados de este proyecto serian los viajes de Tofiño y Malaespina que contribuirían a la edición del primer Atlas de España entre los años 1783 y 1788.
Cuando se trasladó el centro de observación a San Fernando, la función que desempeñaban la asumieron las Torres de Vigía. Junto a la de Cádiz, la de Hércules, Sancti Petri y San Sebastián se encargaron no solo del auxilio y vigilancia del comercio marítima y el movimiento militar, sino que aportaron importantísima información sobre las condiciones atmosféricas de la zona.
Según la guía Rossetti, la torre de vigía de la ciudad tuvo distintas ubicaciones, barrio de Santa María en la casa de Calderón, en la casa de las Banderas de la calle San Pablo y en San Antonio hasta que pasó definitivamente a la casa de los Marqueses de Recaño.
La comunicación desde esta Torre con la llamada Torre Alta de San Fernando dependiente de la Marina, era básica. Esta última se situaba en el Cerro Alto donde se instalaría el Observatorio.
Señales con cañonazos y banderas con signos y colores sirvieron de comunicación entre la población y el vigía y entre este y los barcos.
Sería en el año 1742 cuando el Marques de la Victoria, en su obra “Ordenes y señales que han de observar todas las embarcaciones de transporte que navegan bajo mi mando” cuando se cree el primer código basado en diez banderas, cada una significaba una cifra y en 1780 Mazarredo las completo en su manual sobre señales de costa y de la torre de vigía de Cádiz.
Además de las funciones vistas hasta el momento, la recogida de información sobre el tiempo metereológico y sus mediciones, completaba la labor del vigía. La importancia del estado del tiempo era crucial para la navegación y para el estudio de los episodios de epidemia que abatían la bahía. Se trato de abandonar la observación particular y subjetiva de un solo individuo, por la medición con instrumental científico. A partir del registro de datos, se realizaron tablas sistemáticas con las que se pudo establecer reglas para poder conocer los rasgos del clima de la zona. En las torres de vigía, el encargado de recoger las apreciaciones sobre el tiempo era el propio vigía que poseía formación de piloto.
Antonio Tavira aparece en los partes oficiales hasta el año 1772 como encargado de la Torre continuando su hijo Aurelio Tavira desde 1806 hasta la década de 1830, y tras este, según recogen los codicilos al testamento de los Tavira, Manuel Ruiz y Cristóbal Ruiz.
Según el régimen y estatutos redactados en la Ordenanza Naval de 1748, el Cuerpo de Pilotos de la Armada, tenían consideraciones y derechos militares. Ejercían en buques de guerra bajo las órdenes de oficiales y en tierra, eran los encargados de los puertos, vigías, faros y de los barcos de matricula naval local. A su vez realizaban tareas como cartógrafos, hidrografos y tenían un amplio cocimiento en el uso de faroles, ampolletas, escendellos, etc.
Entre los enseres e instrumentos con los que contaban estaban los cuadrantes, cuarto de círculo, anteojos y a partir del siglo XIX barómetros y termómetros, todo facilitado por la Marina aunque con anterioridad sería el propio vigía quien tendría que hacerse con los aparatos.
Revisando los anuncios aparecidos en la prensa de la época, son muchas las noticias concernientes a ventas de instrumentos náuticos, posiblemente la formación que se daba en la propia ciudad y su apertura a otros países facilitó la entrada de todo lo novedoso en medición del tiempo.
“Venta en la calle del Negro Nº 19 3º se venden deferentes instrumentos Náuticos, barómetros y termómetros de todos tiempos y anteojos de larga vista, de todos tamaños; mapas y estampas finas todo venido últimamente desde Inglaterra, que se venderá por mayor y menor y todo a precios equitativos”. Diario Mercantil. Cádiz Abril de 1809. BVPH
En definitiva se pretendía desde el Observatorio que de forma paralela a la observación celeste, había que tomar datos atmosféricos. Desde 1811 se han hallado series de datos pluviométricos y sobre los vientos, ciñéndose a la dirección y fuerza del mismo. Sin información alguna sobre las mareas, el estado del mar, las lluvias y la presión. Los datos aportados por instrumentos como barómetros y termómetros no aparecerán de forma habitual hasta 1825, con alguna excepción de forma aislada en años anteriores.
La fuerza y la dirección del viento eran tomadas en dos momentos del día, al mediodía y al ponerse el sol. Será partir de 1806, cuando los diarios marítimos introduzcan datos como pleamar, bajamar, fase lunar, hora del paso de la luna por el meridiano y dirección y fuerza del viento. Para ello tomaban al orto y al ocaso medidas desde la torre de vigía y desde un punto de la bahía, que anotaban como Barco de Afuera. A partir de 1825 se recogerán datos sobre meteoros como la nieve, el granizo y la niebla.
Comentarios
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Creo que la pagina es del Ayuntamiento de Cádiz, es buenisma.
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La página está patrocinada por la Diputación de Cádiz, concretamente por la Oficina del Bicentenario. Esta oficina la dirije Enrique del Alamo y el técnico que la ha hecho posible por su capacidad y tesón a quién pertence la ídea de esta es Jorge Portillo. Vaya desde aquí mi reconocimiento.
Laureano Galván
05 05 09 - 22:31 #
Me gustaría saber si está pagina podría llegar a todos los Centros Educativos de la provincia. No se si pertenece a algun ente publico, pero si no es así creo que es un desperdicio este esplendido trabajo.
Isidoro Sacaluga
11 05 09 - 17:07 #
Creo que la pagina es del Ayuntamiento de Cádiz, es buenisma.
HILDA
06 09 09 - 22:48 #
La página está patrocinada por la Diputación de Cádiz, concretamente por la Oficina del Bicentenario. Esta oficina la dirije Enrique del Alamo y el técnico que la ha hecho posible por su capacidad y tesón a quién pertence la ídea de esta es Jorge Portillo. Vaya desde aquí mi reconocimiento.