Prometedor primer capítulo.
CAPITULO 1 LAS CRONICAS DE CÁDIZ: DIARIO INÉDITO DE UN RELATOR APÓCRIFO
BAILEN 28 DE AGOSTO DE 18O9
Apenas recalé en Andalucía, vi cómo el terror recorría la Peña de los Perros.
-Lo que he dejado atrás –me digo– no es mejor que lo que encuentro; a
cada paso que doy descubro campos y ciudades desoladas, gente asustada que deambula por caminos sin horizonte y sin ley y mucho de este ejército
francés que, en cada posta o portazgo, pide mi acreditación de relator
de la guerra.
Acompaño a un reducto de hombres libres que huimos de Madrid. La
propaganda francesa abochorna la Corte: la prensa es el eco de las
mentiras e infamias del rey francés; las noticias falsas recorren las
calles embotándolas de esa inmundicia que pretende frenar el
patriotismo de los madrileños sometidos. Hace unas semanas, mi
cuaderno de campo recogió un inserto de El Imparcial que corrobora mis
palabras:
“Ayer a las tres de la mañana ha llegado un edecán,
despachado del cuartel general de S.M. por el mariscal Jourdan, que ha
traído la noticia siguiente: ‘El 26 de este mes S.M. al frente de los
Cuerpos primeros cuarto y reserva, ha encontrado al ejército inglés,
portugués é insurgente, reunidos en muy grande número cerca de la
llanura de Santo Domingo. Atacarlo, arrollarlo y ponerlo en la más
grande derrota, fue obra de un momento. El Rey continúa aprovechándose
de las ventajas de este brillante suceso, que será la expulsión de los
ingleses y el fin de las desgracias de España “
¡Qué José I más violento y matón! ¡Cualquiera diría que no se trata del
mismo José que aquí consideramos un pobre hombre, el tío Pepe, el
solo, pobre y pusilánime, rey Pepe! Me fui de la capital seguro de que
nadie creyó esa noticia. El pueblo de Madrid sabe que las guerrillas
se asomaron por la altura de los Ángeles, que se vio a sí mismo
modistas, sarteneros, reos y esbirros, surgir en bandadas para pelear
en la calle luchando a muerte contra el francés, que nuestros
ejércitos examinaron sin cuartel a Víctor y a Sebastiani, y que el
temeroso monarca franchute terminó corriendo como un tímido chivato
buscando cobijo de la montería que, en su caza, habían urdido ingleses
y españoles.
Voy triste y preocupado; dejo en El Prado a mi esposa que, aún
acostumbrada a mis idas y venidas, esperan con miedo el acontecer de
los días venideros. Confío en Dios que la proteja, ahora que su estado de espera, la hace tan sensible y delicada.
¿Qué ha pasado para que hayamos cruzado el abismo de esta guerra sin sentido contra
aquellos mismos hombres revolucionarios, reformistas y liberales, que
contagiaron sus ansias de cambio entre nosotros? ¿Hasta qué punto
escaseó la sensatez y confundieron las palabras del inteligente
Diderot con esas otras del coloso Napoleón, llenas de soberbia y
vanidad?
Como muchos españoles, he sido afrancesado harto de la ominosa carga
del absolutismo monárquico de todos los tiempos; y digo ‘he sido’
porque sé que ahora, después de todo lo acontecido y tan contradictorio, no sé lo que soy. Mi pluma se templó en la lectura de
Montesquieu y se ilusionó con la separación de los poderes civiles; el
pensamiento de Diderot y Larousse impulsó mis escritos de apoyo a las
reformas de Aranda y Ensenada; amo las letras del sabio Jovellanos;
creo en la razón y en las luces ilustradas: juntas sacarán a este país
del estancamiento arcaico que padecemos ahítos de ignorancia y
analfabetismo.
Pero me he sentido engañado. ¿Es ésta la libertad que el nuevo Código
Napoleónico propugna?, ¿qué amar más: el gusto por las reformas o el
olor de nuestra tierra libre de muerte y destrucción?
Escribo y divago mientras recorro estos caminos de España en los que aún se
siente un halo de valentía. Aquí resuena cercano el lamento de los más
de veinte mil soldados franceses que, dirigidos por Dupont, fueron
protagonistas de la primera derrota de Napoleón a manos de los
españoles; las campanas de victoria del general Castaños siguen
tañendo en La Carolina.
Los mismos bandoleros y guerrilleros que en Valdepeñas se
interpusieron al general Dupont, para evitar que éste socorriera al
almirante Rosilly en la bahía gaditana, parecen vigilar ahora nuestra marcha desde los
desfiladeros; siento sus ojos despiertos y su corazón presto para
defender del francés estos pasos serranos; la libertad vigila trabuco
en mano. Nadie como ellos conocen estas montañas. Ellos, hombres enteros que, por senderos
impracticables, logran comunicar Madrid con Málaga y Sevilla sin bajar
de sus caballos.
Dormimos hoy en la Casa del Rey, una posada cercana a Andújar, donde escribo. Mañana a
primera hora continuaremos nuestro viaje a Córdoba, a la Venta del
Arrecife; de allí a Écija y, después, a Carmona. No es posible apretar
el paso. Hace tanto calor que las bestias se fríen en las yuntas. Inmenso este mar de olivares milenarios que nos envuelve y alimenta. Hermosa esta feraz campiña cordobesa que enamorase para siempre a los Califas. El miedo sestea, pero los olivos no huelen a paz.
Diego de Ustariz.
Continuara.
Comentarios
Comentarios
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Paco, gracias por tu comentario, espero que sigas con nosotros.
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Me parece algo muy original y preciosa idea que se publiquen los capitulos en el Diario de Cádiz, por fin algo a lo que podamos llegar todos
-
Fantástica idea, Hilda. Norabuena…
…sigo por el segundo.
-
Hilda te debemos una ! muchas gracias
Me encanta esta pagina no dejo de leer los capitulos voy por el 20. Gracias a ti podremos saber un poquito mas sobre nuestra tacita de plata.
Estimado “Worry” esto es una historia sobre Cadiz por favor abstente a insultar.
Muchas gracias y besos. -
Son muy buenas las crónicas, me las he leído todas, cuando tenga un programa de radio, no dudaré en pedirle que nos visite.
¡Un abrazo artista!


Paco Guerrero
16 10 09 - 17:21 #
Prometedor primer capítulo.
Hilda Martin
16 10 09 - 18:28 #
Paco, gracias por tu comentario, espero que sigas con nosotros.
santi
18 10 09 - 17:56 #
Me parece algo muy original y preciosa idea que se publiquen los capitulos en el Diario de Cádiz, por fin algo a lo que podamos llegar todos
Milano
22 10 09 - 21:06 #
Fantástica idea, Hilda. Norabuena…
…sigo por el segundo.
Felix y Miranda
22 09 10 - 09:56 #
Hilda te debemos una ! muchas gracias
Me encanta esta pagina no dejo de leer los capitulos voy por el 20. Gracias a ti podremos saber un poquito mas sobre nuestra tacita de plata.
Estimado “Worry” esto es una historia sobre Cadiz por favor abstente a insultar.
Muchas gracias y besos.
Alberto (Er Moska)
18 01 11 - 21:11 #
Son muy buenas las crónicas, me las he leído todas, cuando tenga un programa de radio, no dudaré en pedirle que nos visite.
¡Un abrazo artista!