LOS ESTUDIOS MÉDICOS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX
Debido a los avances producidos a finales del XVIII y principios del XIX en el arte de curar hicieron que los profesionales que se dedicaban a este menester tuvieran que organizarse de un modo distinto a lo que había sido hasta el momento.Entre los antiguos sistemas de organización de la vida sanitaria del país se encontraba la figura del Protomedicato. Desde el año 1477, en tiempos de los Reyes Católicos, quedó constituida esta organización a través de la pragmática por la que se establecían las funciones de los Alcaldes y Examinadores. Su objetivo fue el de examinar a los físicos y médicos, cirujanos y boticarios que ya ejercían o iban a ejercer con el fin de vigilar su capacitación.A partir del siglo XVI, se declaró dicho órgano, el único que tenía competencias para ejercer las funciones de salud pública en caso de epidemia. Además poseía la facultad de juzgar y sentenciar cualquier tipo de intrusismo o ataque a la integridad de las personas. Con el mismo propósito se constituyó el Protobarbarato cuya función era averiguar el buen manejo y uso de las tijeras, navajas de cómo sangrar y usar ventosas o sanguijuelas, a la vez de cómo extraer muelas y dientes.
A mediados del siglo XVIII, la formación que exige los nuevos cuerpos organizados en sociedades, colegios y cofradías, como los cirujanos de la Armada, los nuevos tribunales de físicos y farmacéuticos y la aparición en 1799 de la Facultad Reunida de Medicina y Cirugía, creada por Carlos III, van a poner freno al poder ejercido hasta el momento por el Protomedicato, obligando a asumir una seria de reformas hasta que finalmente desaparecería.
A partir de la creación de los nuevos Colegios de Cirugía, estos asumieron la evaluación de los estudiantes evitando la fiscalización que la figura del Protomedicato había hecho de la profesión en nombre del Rey.
El papel entonces del cirujano, empezó a equivaler en importancia al de Físico, por lo interesante de su cometido adquiriendo un progresivo prestigio conforme daban muestra de operatividad entre el ejercito español, siempre en guerra con uno u otro frente.
La fundación por Dº Pedro Virgili de la facultad médica de la Universidad de Sevilla en Cádiz, supuso la creación de la primera escuela de cirugía del reino. Por primera vez las instalaciones necesarias para el aprendizaje de la medicina, anfiteatros, sala de disecciones, aulas magnas, claustros, fueron realizadas a partir de la Real Cédula que concedió SM Fernando VI en 1748 y gracias al empeño e ilusión del Marqués de la Ensenada. Consiguiendo además desde el gobierno central, que los alumnos más aventajados pasaran a universidades como la de Bolonia, Paris o Nájera para perfeccionar sus estudios. Muchos de estos alumnos como Lubet, Cárdena, continuaron la obra de Virgili, fundando colegios de cirugía en otras ciudades como sería el caso de Gimbernat en 1760 que junto con Virgili creó el de Barcelona o Rodríguez del Pino el de San Carlos en Madrid. Fundaciones que hicieron peligrar la existencia del de Cirugía de Cádiz hasta que en 1844 se convirtió en Facultad.
Para acceder a la Facultad de Medicina, era preciso obtener previamente el título de Bachiller en Artes. Este permitía la asistencia a las clases y a su vez les proporcionaba la posibilidad de presentarse a los ejercicios de grado (bachiller, licenciado y doctor en medicina). El título de bachiller, obtenido tras cuatro cursos en la Facultad y un examen, ya daba derecho al ejercicio profesional. Durante todo el siglo XVIII existió un movimiento entre profesionales e intelectuales (Martín Martínez, Feijoo, Diego Mateo Zapata, el Padre Rodríguez) que criticaba la formación teórica y propugnaba una supremacía en la medicina de los estudios anatómicos, la preparación clínica y el dominio de la terapéutica; en definitiva, un mayor énfasis en los aspectos prácticos de la enseñanza .
Los estudios eran teóricos y prácticos durante seis años internos en el colegio que era además hospital, terminando su formación con dos años embarcados. Las asignaturas entre otras fueron: Física Experimental, Química, enfermedades profesionales (castrense y de los navegantes), anatomía general y anatomía quirúrgica, clínica y moral médica y clínica quirúrgica. Los alumnos recibían un sueldo por lo que la exigencia en horas de estudio y aprobados eran enorme siendo expulsados a la segunda vez que suspendieran una asignatura. Se da mucha importancia a las instalaciones sobre todo el jardín Botánico, los laboratorios y las salas de disecciones.
Etapas de formación:
•Colegio de Practicantes de la Armada (1728),
•Real Colegio de Cirugía (1748)
• Real Colegio de Medicina y Cirugía (1791)
• Escuela Especial de Ciencias de Curar (1821)
•Real Colegio de Medicina y Cirugía (1823)
•Colegio Nacional de Medicina y Cirugía (1836), hasta su supresión en Octubre de 1843.
•Facultad de Ciencias Médicas de Cádiz. 17 de Julio de 1844.
•Facultad de Medicina de la Universidad Literaria de Sevilla en Cádiz 26 de Septiembre de 1845
Responsables del Real Colegio de Cirugía de la Armada
Director Vice-Director
Pedro Virgili 1749-1776
Francisco Nueve Iglesias 1758-1768
Francisco Canivell 1769-1778
Manuel Oromí 1776-1790 (?)
Francisco Canivell 1780-1790
Vicente Lube 1790-1792
José Selvarresa 1792-1796
Domingo Vidal 1796-1800
José Sabater 1800-1802
José Sabater 1802-1805
Carlos Francisco Ameller 1805-1813
AVANCES E INNOVACIONES MÉDICAS
Desde finales de la Edad Media los estudiosos de la medicina quieren ver y comprobar por si mismo e interpretar lo visto para entender las leyes que rigen la naturaleza. La anatomía humana se enseñaba frecuentemente sobre el cadáver pero era costumbre que el maestro no tocara los miembros del cuerpo por lo que lo iba señalando con una varilla desde su cátedra mientras un disector mostraba abriendo el cuerpo, los órganos a estudiar.
Durante el siglo XVI Andrés Vesalio, se atreverá a poner en tela de juicio los antiguos estudios anatómicos de Galeno y a corregirlos en sus obras mostrando la estructura interna del ser humano a partir de las disecciones que ejecutaba. Lo mismo ocurre con Paracelso, creador de la farmacopea moderna, que baso todos sus estudios en la observación de la naturaleza huyendo de los estudios antiguos de Hipócrates y Galeno.
Durante los siglos XVII y XVIII la corriente mecanicista que defendía el experimento para encontrar soluciones será el protagonista de los cambios que se producen en la medicina. El siglo XVIII será el momento de los grandes avances en la anatomía, además de por la innovaciones en el campo de la disección y las autopsias por la evolución del microscopio que permitió descubrir los elementos constitutivos de los órganos. Los pabellones de autopsias y anfiteatros anatómicos fueron los lugares, dependientes de Facultades de Medicina y Hospitales en los que se practicó la disección de los cadáveres.Afrontaban su formación en el Hospital de Marina de Cádiz, donde ejercieron como profesores Gaspar Pellicer y Pedro Virgili. La enseñanza consistía fundamentalmente en la asistencia, por parte de los cirujanos desembarcados, a una Escuela de Anatomía fundada en el Hospital Real de Cádiz en 1716. En esta escuela se construyó, en 1730, un anfiteatro anatómico, al frente del cual se destinó como “demostrador” a Gregorio de la Condomine, cirujano francés formado en Montpellier y doctorado en la Universidad de Valencia.
En las Ordenanzas concernientes a los cirujanos de la Armada Real, Ordenanzas de Lacomba, firmadas por el ministro José Patiño, en 1728 , se creó el cuerpo de Cirujanos de la Armada y se establecía la obligatoriedad de que cirujanos, sus ayudantes, los sangradores y los boticarios de la Armada asistieran, bajo las órdenes del Cirujano Mayor, a las demostraciones anatómicas que se hicieran, y se señaló un sueldo de 50 escudos de vellón mensuales para el Maestro Anatómico destinado a la Escuela de Anatomía del hospital de Cádiz.
La existencia de una única escuela de anatomía hacía muy difícil el cumplimiento de la norma de 1728 que obligaba a los cirujanos desembarcados a asistir a las autopsias, por lo que una primera medida fue la de cambiar el destino de los cirujanos desembarcados al menos cada 10 ó 12 meses. Se sentaron las bases para la utilización de los hospitales militares como centros docentes y se incluyeron, entre las obligaciones del cirujano mayor del hospital, la realización anual de un curso de cirugía y otro de disecciones anatómicas en cadáveres:
“…desde principios de noviembre hasta comienzos de marzo, ejecutará en cada semana del referido intermedio dos operaciones de cirugía y dos disecciones anatómicas, procurando enterar de lo uno y otro a los Practicantes, y haciéndoles que practique en su presencia, de modo que lleguen a ejecutar por sí fundamentalmente todas las operaciones de cirugía y disecciones anatómicas.”Comentarios
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