DIEGO DE USTÁRIZ:EL REGRESO
Vuelve a partir de mañana a las páginas de Diario de Cádiz el serial del Bicentenario, una ficción conducida por la historiadora Hilda Martín basándose en los documentos y periódicos de la época
Diego de Ustáriz es un donostierra afincado en Madrid que se acaba de meter en la cuarentena y se ha enfrascado junto a Quintana de una de las publicaciones más importantes de inicios del XIX en la Corte, El Semanario Patriótico. La publicación cobra rasgos incendiarios con el inicio de la invasión francesa. Se trata de la lucha contra el imperio francés con la palabra. Diego de Ustáriz, hombre de ideales afrancesados, vive el 2 de Mayo y con esto la crisis personal de sus propias ideas liberales.
Este es el arranque del serial que la historiadora Hilda Martín inició hace un año en las páginas que Diario de Cádiz dedica al Bicentenario. Tras el paréntesis veraniego Las crónicas de Cádiz regresan y con ellas Diego de Ustáriz, cuyas peripecias son una excusa para conocer el Cádiz de la época y que han tenidio un gran éxito entre nuestros lectores.
Recordamos que Quintana envía a Diego a Cádiz para que cuente los acontecimientos más importantes que suceden en la zona libre de la patria y a la vez la vida cotidiana y los avatares de un pueblo en transformación. Su viaje es todo un proceso de enseñanza de la Andalucía de la época, porque los caminos que recorre son los senderos de una región olvidada, que a duras penas empieza a despuntar por las corrientes ilustradas, justamente cuando comienza la guerra.
Deja en Madrid a María, su esposa embarazada, que entendiendo el pensamiento abierto y progresista de su esposo comparte sus convicciones reformadoras y se atreve a colaborar en las discusiones políticas que se producen en su casa, mostrando una visión de la mujer distinta a la del momento en el que las ocupaciones domésticas eran su única razón de ser.
Los capítulos publicados hasta el momento de esta novela histórica se basan en hechos absolutamente reales, los personajes pertenecientes a la sociedad del momento de los lugares que recorre, son sacados de los archivos y bibliotecas, con el propósito de mostrar la realidad del momento. La prensa de aquellos días aporta una fluida visión de la realidad, de lo cotidiano, de lo que ocurre en las calles, en las casas, en los mercados, en los pueblos, escuelas, tabernas, fábricas, hospitales, presidios, etc.
Es una historia que empieza con un hombre joven que descubre en los lugares que visita una visión económica, política y socialmente real que aporta una información trascendental a la vida de aquellos años de guerra, de aquellos años previos a la confección de la Carta Magna de 1812. Uva, pesquerías, industria, puertos… todo se recoge en su diario.
El personaje pasa de relator de lo cotidiano a relator de la guerra, las fortificaciones, las armas y municiones, las levas, los uniformes, los presos, las heridas, las medicinas, etc. Produciéndose en esa conversión un cambio profundo que le lleva a pasar a la militancia activa contra el ejército de ocupación volviéndose soldado para como un espía, poder contar los hechos que se producen dentro de la tropa.
Desde su llegada a Andalucía en agosto de 1808 hasta su aprisionamiento en el Portazgo en Febrero de 1810, las situaciones vividas por este personaje y sus relaciones con el entorno y con la realidad del momento, producen una visión concreta y real de lo que debió ser el conflicto armado y la situación de la población gaditana.
En los últimos capítulos, nuestro protagonista vuelve por orden de un Quintana ya en Cádiz y a punto de iniciar una nueva empresa editorial periodística, a abandonar a María y a su recién nacido hijo Eduardo. Su intención es introducirse en la tropa española, en el castillo del Puntal, y desde aquí marchar hacía el frente junto a los hombres de Alburquerque. Pero el destino quiere que Diego sea hecho preso en el ataque al Portazgo y mal herido pierda su libertad y su diario.
La nueva entrega que verá luz por capítulos todos los sábados hasta el próximo verano nos traerá una visión distinta de los hechos, la de la zona ocupada, la de los pueblos donde verdaderamente se vivía la guerra. La historia nos introduce de lleno en la primavera de 1810 en el actual Pinar de los Franceses, donde el ejército francés tenía ubicado un hospital de campaña.
¿Qué nos depararán estos nuevos capítulos?, ¿A qué nuevos protagonistas de la historia de nuestra bahía conoceremos? ¿Qué aspectos de la vida cotidiana tocará esta vez los temas de investigación que acompañan a Las Crónicas? ¿Con que imágenes maravillosas nos sorprenderán los trabajados e investigados documentos? Hilda Martín recupera con esta historia los folletines y seriales tan populares en la prensa del XIX.
Si alguien quiere recordar lo ya publicado se encuentra en la página www.lapepahoy.es de la Diputación de Cádiz, que patrocina el trabajo de esta historiadora. Pronto estas Crónicas ya publicadas aparecerán como libro, incluyendo imágenes y anexos históricos que tanto han gustado a nuestros lectores.
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