Protocolo de actuación ante una herida
“Extracción de los cuerpos extraños y las buenas dilataciones, escarificaciones o incisiones. Procurar hacerlo con precaución para evitar los grandes vasos, la separación de la piel para no herniar. Procurar detener la inflamación y la acumulación de humor en las heridas con las sangrías. Éstas no deberán ser copiosas. Hasta que se vayan reproduciendo nuevas carnes, proceso lento y ya habrá perdido mucha sangre. Atajar el síntoma más grave que acompaña a estas heridas, el estupor, que da paso a que se introduzca más fácilmente la gangrena por la debilidad del sistema vascular. Recetar lavativas, purgantes y algún vomitivo suave si el herido está con cargazón de estomago. Recetar tisanas emolientes y dulcificantes si el herido realizó marcha forzada o ejercicios muy bruscos antes de la batalla. Esto dispondrá el cuerpo para bajar la inflamación e infecciones”.
Dº Francisco Puig, Cirujano Mayor de los ejércitos de su Majestad. Siglo XIX
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