Sobre los hospitales
“Deberán dejar entrar el aire con facilidad. El lugar ideal serán los claustros y conventos. No deberán juntarse los heridos con otros que tengan otras enfermedades como los disentéricos, para que los vapores pútridos no perturben las heridas. Evitar tabiques y paredes porque para la mejor ventilación y libre tránsito del aire, es suficiente separar con lienzos o mantas. El fin es renovar el aire constantemente. En cuanto a las salas de los hospitales debe asegurarse
- la limpieza,
- la separación necesaria de los enfermos,
- la colocación de las camas al menos cuatro pies,
- facilitar la estancia a los dolientes,
- exactitud al apartar a los muertos,
- cuidado en el cambio de las camas,
- asegurar la limpieza de las salas, lavándolas diariamente, echando en el suelo arena y mudándola diariamente,
- vaciar los servicios dos veces al día,
- no evacuar a los muertos hasta que el médico los vea para evitar criticas,
- apartar los cadáveres y quitar toda la ropa de cama, dejándola ventilar al menos dos días, y
- tener muy claro en que casos se deben amputar miembros.
Don Francisco Puig, Cirujano Mayor de los ejércitos de su Majestad, siglo XIX.
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